viernes, 2 de febrero de 2018

La polémica con la jueza española del Tribunal Europeo de Derechos Humanos




A finales de enero, se nombro a la jueza María Elósegui Itaxo, como nueva representante de España en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Al principio se incidió más en la derrota del supuesto candidato favorito del gobierno, pero a los pocos días, empezaron a salir manifestaciones de la juezasupuestamente homófobas o contra las libertades sexuales. Esto ha provocado que varios colectivos protestaran por su nombramiento, e incluso pidieran que se la revocara del puesto.


No voy a analizar si sus manifestaciones son especulaciones científicas u opiniones personales, como ha intentado explicar, pues pienso que no es lo realmente importante. Lo para mi absolutamente relevante, es esta cita de una entrevista que concedió a “El País”, y que reproduzco textualmente:


"Hay unos margenes de interpretación pero también en la norma hay unos núcleos duros que no dejan lugar a dudas. El juez no puede tergiversar una normativa para aplicarla en una linea a favor de opiniones personales. No deber de hacer activismo judicial".


Si los jueces actuaran según esto, que parece una simpleza, no tendría que haber ningún problema con sus ideologías personales. Daria igual de que fuera el caso: Simplemente aplicarían las leyes, sean mas o menos justas. Esto ahorraría muchos problemas y sentencias o autos estrafalarios, donde muchas veces parecen retorcerse las leyes, en un intento de hacer justicia según los criterios de los jueces de turnos (palmarios ejemplos son los últimos autos sobre el conflicto catalán)

Las leyes son como son, y no como nos gustaría que fueran. Las "libres interpretaciones", solo dañan al poder judicial, aunque lo hagan con la mejor de las intenciones.

lunes, 1 de enero de 2018

El invento comercial del año nuevo



Un año más hemos cambiado de calendarios. Y un año más la noche del 31 mas la madrugada del 1 se ha vivido entre cenas copiosas, fiestas y jolgorio. Sin contar los días de fiesta previos o comidas/cenas de amigos y/o empresas. Días previos en que no paras de desear felices entradas y salidas del año, diversión en Nochevieja, y demás topicazos.

¿Por qué? Realmente ¿Qué tiene de especial el cambio de año? Es un simple cambio numérico. Quitando efectos contables, no tiene efectos realmente notables en el mundo. El 95 % de personas en el mundo (tirando por lo bajo), esta exactamente igual el 31 a las 23:59 que el 1 a las 00:01. Si experimentan algún cambio durante el nuevo año, será por sucesos que han puesto en marcha previa o próximamente. El cambio de año por sí mismo, no tiene ningún efecto “mágico”, pese a todas las supersticiones relacionadas con el.

La única explicación para que siga su mantenimiento, dado que ni siquiera es una fiesta religiosa, es la económica: genera una fuente de ingresos gigantesca: desde cosas tan obvias como las uvas o el merchandaising navideño festivo, hasta menos evidentes, como los productos alimenticios para las comidas y cenas tanto familiares como de grupos variados, o a la hostelería y locales de ocio. Otra fecha convertida en un sacacuartos monumental, donde todos los precios se inflan para sangrar al pobre consumidor, que paga sabiendo que cualquier otro día, todo es más barato.

Personalmente, yo hace años que paso del tema. Si no fuera por mi padre, ni uvas compraría. Me cansa toda esta parafernalia y buenos deseos verbalizados, como si fueran mantras religiosos. El día a día es el que finalmente vale, y el 31 de diciembre es tan bueno (o malo) como el 1 de enero. Todo depende de cada uno.



martes, 26 de diciembre de 2017

Tipico de navidad

- Pero hombre ¿En que estabas pensando?

- La culpa es tuya Clark ¿No dijiste que era típico de estas fechas, entrar disfrazado por las chimeneas, para dar una alegría a los niños?




- ¡Disfrazado de Santa Claus, Bruce, de Santa Claus!



Felices fiestas a todos, menos a los criminales cobardes y supersticiosos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

A vueltas con la euroorden de Puigdemont

Durante años, Al Capone domino la venta ilegal de alcohol en chicago, mediante asesinatos y sobornos. Incapaces de encontrar suficientes pruebas para condenarle por ello, las autoridades lo detuvieron y juzgaron por evasión de impuestos. Fue condenado a 11 años de prisión, saliendo solo 7 años después por gran deterioro de salud.


Esta semana nos hemos sorprendido con la retirada de la euroorden contra Puigdemont. Se ha dicho mucho al respecto en los últimos días: desde que los delitos de rebelión y sedición no eran exactamente igual en el código penal belga y se corría el riesgo de no podérsele juzgar por el, que la euroorden tiene lagunas, o que el sistema judicial Belga es tercermundista y sin garantías.
Lo cierto es que ya se dijo desde el principio, que los delitos de sedición y rebelión de los que se acusaba a Puigdemont, tenían un difícil encaje en el código penal de Bélgica, y que el fiscal de allí intentaba ajustarlos como podía ante la petición española. Si los jueces belgas hubieran desestimado alguno de ellos, no se le hubiera podido juzgar en España por ellos. Así que se supone que la euroorden se retira, para no juzgar a unos por unos delitos, y a otros por otros.



Pero la cruda realidad, pese a la retorica y cinismo del juez Llanera (diciendo en su auto que se supone va a volver a España, pues se presenta a unas elecciones) es que a día de hoy Puigdemont es libre para ir a cualquier país del mundo menos España. Y anda que el mundo no es grande. En la práctica, se ha renunciado a poder encarcelarle, dejándole en total libertad. ¿Acaso no hubiera sido mejor poder juzgarle y encarcelarle unos años, que no dejarle irse de rositas, a alguien a quien acusan de intentar dinamitar España? Da la impresión de que no se están tan seguro de los delitos por los que se les ha encausado al gobierno de la Generalitat, y que Puigdemont les es mas útil al Gobierno de España, soltando exabruptos cada 4 días que lo desacreditan como dirigente (anqué pese a ello, pueda ser el más botado, misterios de la mente humana). 

No veo otra explicación coherente; dentro de unos años, puede que unos periodistas le entrevistes tomando unos cocteles, y recordando entre risas esos días en los que puso de los nervios a muchos españoles, y no le paso absolutamente nada.